martes, 17 de abril de 2012

Una mirada al Séptimo Arte

Por Carlos Fernando Valencia P. *

Si usted es una persona que le gusta el cine habrá escuchado que a esta actividad se le denomina el séptimo arte, pero no por ello todo film debe ser considerado como arte. Muchas películas ni siquiera llegan al mercado latinoamericano y pasan sin novedad en el complejo mundo de la industria cinematográfica; algunas se convierten en simples productos para entretener al público y otras quedan en el recuerdo de pequeños y grandes por su calidad de contenido o producción.

El cine es arte en la medida en que representa la belleza del movimiento en imágenes, así como la pintura crea y mezcla los colores sobre superficies y la arquitectura une la belleza a lo práctico de construir un espacio y cubrirlo con materiales.

¿Pero qué es arte? No es fácil ponerse de acuerdo en una definición pero tampoco hay necesidad de inventar sobre lo que ya se ha dicho. Nos basta comprender que el arte es una actividad humana al considerarse como una virtud, disposición y habilidad para hacer algo (1) y bajo ese concepto hablar de “obra de arte” o de “obra bella” es lo mismo. Pero debemos acercarnos a la definición de otro concepto que suele asociarse con el arte: la belleza, y sobre esta relación también se han dado eternas discusiones.

Lo importante es entender que la idea de belleza (2) está relacionada a los principios estéticos y a la intuición del espíritu, evoluciona permanentemente y siempre estará sujeta a la subjetividad del ser humano. ¿Cómo reconocemos entonces si una película es una obra de arte? Bueno, creo que he tocado un campo complejo que no tiene una respuesta única, pero el objetivo de este artículo es aproximarnos al análisis de una obra cinematográfica, así como disfrutamos de un buen libro o nos deleitamos tocando una escultura con los ojos vendados.

Cuando se analiza el arte no hay normas ni reglas únicas para seguir, porque las apreciaciones pueden diferir entre artistas (autores) y críticos. En un aparte de un texto publicado en Internet leí el comentario de un profesor de bellas artes quien planteaba “En el arte hay reglas, pero hay que manejarlas con mucho cuidado. Lo que vale para medir, para saber si una obra concreta es bella, no sirve para medir otra distinta a la anterior. Por eso hablamos de indicaciones, de señales, que podrían decirte si una obra es bella o no lo es”.

En su primera proyección, la música, el sonido y la imagen de un film impactan de forma inmediata a un colectivo basado en la relación causa – efecto (el espectador asocia lo que ve y reacciona frente a lo que ve en el mismo momento), pero no por ello se puede afirmar que este bombardeo visual y auditivo influya a los individuos de igual forma. Esta lectura dependerá de la apreciación estética y la sensibilidad frente al tema que tenga el espectador cinematográfico y por eso es que algunas películas se quedan para siempre en la eternidad de la memoria. Bien lo plantea el filósofo e historiador Pablo Humberto Posada cuando dice que “el cine afecta no sólo los sentidos. También la sensibilidad íntima del hombre, capaz de vibrar con formas y contenidos, se ha visto tocada por la magia del cine. Y también el entendimiento y la voluntad, porque el ser humano no se mantiene inactivo ante lo que es capaz de activarlo.”(3).

La originalidad es otro elemento que se valora en una película. La repetición de escenas, guiones manidos y finales obvios, hacen perder la esencia de cualquier guión. El lenguaje cinematográfico ya está inventado y no es necesario escudriñar mucho para saber que con una buena adaptación y un sentido de innovación permanente, el cineasta puede volver una historia interesante. La personificación del autor y la forma del director de contar, de narrar y de poner en escena, marcarán la diferencia entre una buena obra y una mala, a pesar de que se trate de la misma historia. Y para muestra de ello pensemos ¿Cuantos films se han repetido una y otra vez a lo largo de la historia del cine? (Cito una de las que me acuerdo en este momento sin que ello signifique que sea una de mis favoritas: "La vida privada de Sherlock Holmes” - Billy Wilder 1970; “Young Sherlock Holmes” - Steven Spielberg 1985; “Sherlock Holmes” - Guy Ritchie 2010.) Antes, la belleza y el arte sólo se asociaban a las películas que mostraban la bondad de las criaturas, personajes nobles y heroicos.

Hoy desde el punto de vista comercial pareciera que fuera necesario que toda película evidencie seres pervertidos, repugnantes, feos física y moralmente, cobardes, pero modelos de todos los vicios. Pero no por ello lo feo no es arte. ¿Lo perfectamente feo, es decir, la representación de lo feo natural, no podría producirse conforme a los principios estéticos de su creador y ser considerado arte? ¿Lo feo por naturaleza no sería motivo de una creación bella, en la medida en que un producto artístico es un producto original?

Continuemos con el tema del análisis cinematográfico. Posada argumenta que “Hay películas cuyo visionado no causa placer, si por placer se entiende un sentimiento de bienestar o de agrado. Sin embargo por el impacto que causan en el espectador debido a la confluencia de sus elementos, decimos de ellas que son obras de arte”. (4)
Se piensa todavía que toda buena película debe emocionarnos. (5) En parte es verdad: al fin y al cabo somos seres humanos que sentimos, vivimos, gozamos y lloramos, pero no olvidemos que hoy la gente no se emociona ni se impacta tan fácilmente como lo hacía el siglo pasado y no porque nuestro estado corpóreo cambie, sino porque fenómenos como la generalización de la violencia, la degradación de los valores y la pobreza en aumento han dopado nuestra sensibilidad. (6)
Una buena película es una película de contenido; sin querer decir que la forma y el tratamiento tecnológico no sean importantes. Pero nótese que toda película finalmente muestra alguna verdad acerca de la naturaleza, de la condición humana, de la sociedad que, de no ser por esa obra cinematográfica, pasaría desapercibida a los hombres. También es cierto que el arte debe reflejar su época y los problemas de la misma. Pero una película no es buena por tratar problemas serios del mundo y de la vida sino, sobre todo, por tratarlos bien, o por presentarlos de manera interesante y honrada. Tampoco podemos aferrarnos a que la película nos dé soluciones a una determinada problemática social, pero el hecho de generar opinión y reflexión en torno a ella, cumple con el objeto mediático. (7)
Nunca olvidemos que el cine también es diversión. Una película de argumento es buena si la historia y los personajes están conformes con la realidad. Las películas que cuentan una historia deben procurar los menos fallos posibles en su trama, es decir, cuanto más lógico y natural resulte el conjunto de acontecimientos, cuanto más enlazados estén entre sí, más perfecta será la película.

También los personajes de una buena película no deben parecer muñecos, seres de cartón, falsos; por el contrario, deben parecer seres vivos. Por eso actores como Anthony Hopkins han inmortalizado personajes con una inteligencia terrorífica como el Dr. Hannibal Lecter (trilogía iniciada con El Dragón Rojo en 1981) gracias a sus dotes en la interpretación y asimilación actoral. Podemos entonces decir, que la verdad o la mentira de una obra de arte dependen de la manera, de la forma, que el autor las presenta. No hay temas unos más verdaderos que los otros. Lo que hace verdadero un tema es la forma que le da su autor.

Las buenas películas de género hacen jugar a los espectadores. Y cabe aclarar que los géneros son maneras de organizar algunos temas y que obedecen más a una estrategia de las distribuidoras de cine comercial: el amor, la guerra, la lucha contra el crimen, la vida en el lejano oeste, los acontecimientos recientes o de la vida real en la película documental, los grandes sucesos del pasado y sus celebridades en los filmes históricos, los hechos del futuro en las cintas de ciencia-ficción, el miedo en las de terror, suspenso, etc.

Si son maneras de organizar y tipificar los temas, quiere decir que poseen sus reglas, sus normas. Las películas de género no pretenden, pues, parecer verdaderas. Ofrecen a los espectadores unas reglas de juego: las del género. Si la película cumple a la perfección, y con ingenio, con esas reglas, el filme proporcionará un verdadero placer, pues el espectador habrá entrado en el juego y aceptará las normas del mismo; por ejemplo “creer que el héroe es invencible”; premisa propia a la vez de las películas de aventuras y de los westerns.

Pero hay buenas y malas películas de género. Las malas son rutinarias, simples copias, Se les llama películas de serie; por el contrario, las buenas poseen ingenio, parecen distintas, nuevas, aunque las reglas entre las que se mueven sean las del género. ¿Cómo debemos leer una película o hacer una apreciación cinematográfica?

Les ofrezco un camino sin que sea el único existente, pero que aplica en la práctica para el ejercicio académico. El método propuesto a continuación es traído del libro “Cómo se comenta un texto literario”, (8) y aplica bajo la premisa de que el cine es un arte como otro cualquiera y no se debe separar al cine del resto de la cultura.

El método tiene seis fases:

1. Lectura atenta de la obra o conocimiento preciso de la misma.
2. Localización de la obra cinematográfica.
3. Determinación del tema o temas de la película.
4. Determinación de la estructura.
5. Análisis de la forma.
6. Conclusión.

1. Lectura atenta de la obra o conocimiento precise de la misma.
Para la comprensión de la película es necesario:

• Fijar la atención en lo que estamos viendo y no ver distraídamente, para ello conviene tomar algunas notas.

• Describir el argumento (9) contribuye al mejor conocimiento de la obra cinematográfica. No se trata de un simple resumen o síntesis, sino de un desarrollo lo más completo posible, donde se fijen las distintas acciones, los acontecimientos en el mismo orden en el que han aparecido en la película. Los personajes principales, sus atributos, gestos y palabras más importantes, así como los diálogos esenciales.

2. Localización de la obra cinematográfica.
Localizar es fijar el lugar de una cosa. Por tanto, localizar una película consistirá en precisar qué lugar ocupa en la obra total de su autor. Se comienza por determinar quién es el director de la misma, fecha de la realización, etapa en la que debemos clasificarla y si el autor tiene distintas etapas en su obra cinematográfica. También es necesario determinar el género y/o el subgénero al que pertenece.

3. Determinación del tema o temas de la película.
El asunto o tema de una obra cinematográfica es el trasfondo de la misma. ¿Qué significa o qué quiere decir todo lo que sucede con los personajes? Hay algún mensaje o enseñanza que nos transmite el film? ¿Qué relación tiene con la sociedad o con el individuo?

 4. Determinación de la estructura.
Una obra no es un caos. El autor construye la obra, la va componiendo. Componer es colocar las partes de un todo en un orden tal que puedan constituir ese todo. Toda obra, por pequeña que sea, posee una construcción, una composición o una estructura precisa.

No podemos olvidar que las partes de una película se relacionan entre sí por lo que en un análisis cinematográfico debemos identificar a lo largo del film las unidades narrativas. Para ello recordemos que el código visual contemplas las siguientes unidades narrativas de la acción: secuencia, escena, toma y planos del encuadre.

El adecuado uso del lenguaje permitirá que el tema tratado esté siempre distribuido entre las partes de la obra. Esta distribución es lo que conocemos como la estructura de una película.

5. Análisis de la forma.La explicación de una obra consiste en justificar cada rasgo formal de la misma como una exigencia del tema, pues son inseparables. Hay que realizar el análisis de la forma o también llamado “análisis estilístico” partiendo del tema.

Desde el comienzo de la película se debe hacer un análisis lineal de todo aquello digno de mención que se va encontrando en el discurso desde el punto de vista lingüístico o retórico10. No hay que confundir forma con medios técnicos empleados (equipos, formatos, tecnología, etc.)

6. Conclusión.
Una vez estudiadas las fases anteriores, debemos elaborar un relato con todas ellas, que será la conclusión o síntesis de la lectura del texto cinematográfico. Los anteriores pasos sólo son una guía básica para elaborar el documento, pero la importancia radica en la revisión detallada del film en todos sus aspectos; por esta razón no se puede pretender hacer un análisis crítico viendo una sola vez la película; es necesario revisarla por partes, tal como lo hacemos cuando subrayamos un libro para luego regresar y afianzar una idea o simplemente repasar una cita favorita.


REFERENCIAS Y NOTAS AL PIE

1. Una de las definiciones del diccionario de la Real Academia Española.
2. Véase otra de las definiciones más aceptadas de este concepto: Propiedad de las cosas que hace amarlas, infundiendo en nosotros deleite espiritual. Esta propiedad existe en la naturaleza y en las obras literarias y artísticas. RAE 23ª. edición.
3. Posada, Pablo Humberto y Naime, Alfredo. (1997). Apreciación de Cine. Alhambra Mexicana, Cuarta edición. Página 45.
4. Ibid, páginas 57 – 58.
5. Entiéndase la emoción como la alteración del ánimo intensa y pasajera, agradable o penosa, que va acompañada de cierta conmoción somática.
6. He conocido por testimonios de los abuelos que hace 50 o 60 años era un escándalo social la muerte de una persona. Lamentablemente hoy para muchas personas es igual que pierdan la vida 5 o 10; pues al fin y al cabo el “ritual de la muerte” (especialmente la trágica) lamentablemente se ha vuelto un estado común con el que hay que convivir.
7. No olvidemos que el arte no presenta soluciones, le basta con manifestar las expresiones de la actividad humana y deleitar el espíritu.
8. Lázaro Carreter, Fernando y Correa Calderón, Evaristo. Cómo se comenta un texto literario. Proyecto QuadraQuinta/ creatividad y aprendizaje/ Cuaderno de apuntes/ http://www.quadraquinta.org/
9. El argumento es toda la trama que se entreteje entre los personajes. Explica el asunto de la obra literaria o de cada una de las partes en que está dividida y suele ponerse al principio de ellas.
10. Arte de bien decir, de dar al lenguaje escrito o hablado eficacia bastante para deleitar, persuadir o conmover.

* Es Comunicador Social de la Universidad del Valle y Especialista en Administración de la Universidad Icesi. Actualmente cursa segundo año de la Maestría en Comunicación Digital en la Universidad Pontificia Bolivariana en Medellín. Es productor audiovisual y gerente de Nueva Visión Films, Director del Programa de Publicidad de la Universidad Pontificia Bolivariana y ha sido docente de la Universidad del Valle Seccional Palmira, Colombia.