martes, 28 de febrero de 2012

El Aprendizaje Activo en la Sociedad del Conocimiento

Por: Sandra Patricia Chica y Carlos Fernando Valencia[*]

Con la llegada de la Sociedad del Conocimiento el concepto de educación evoluciona, se transforma y demanda otras interacciones discentes. La incorporación de las nuevas tecnologías de la comunicación y la información TIC, en los procesos de aprendizaje, entregan una amplia gama de posibilidades a las instituciones académicas que modifican el rol tradicional y autoritario del docente, para dar paso a una comunidad de aprendizaje mediada por la Sociedad Red.

Esto hace indispensable revisar la relación que existe entre el contexto socioeducativo y los ambientes virtuales de aprendizaje,  relación en la que se ha presentado una transformación a los tradicionales paradigmas  frente al qué, cómo, cuándo y dónde se enfrenta el individuo al conocimiento. Hoy el aula de clase no se puede percibir como un espacio físico limitado a cuatro paredes: su alcance rompe la tradicional frontera de dominio visual por parte del profesor para trasladarse a una Sociedad Red, en la que nos movemos por diferentes nodos educativos.

¿Estamos preparados?
El rol del docente se transforma y pasa de una posición dominante enmarcada en la clase magistral, a un proceso de aprendizaje activo en el que guía y facilita los caminos para que cada estudiante elija y construya su ruta hacia la aprehensión del conocimiento.

Anteriormente los medios eran limitados, es decir, no tenían un alcance muy alto. Lo mismo pasaba con la tecnología y por lo tanto la aceptación, lo que condiciona la metodología del docente y a su vez la transferencia del conocimiento.  Hoy en día pasa todo lo contrario, los medios cada vez se desarrollan más hasta el punto de facilitarle el acceso a la información a cada individuo en diferentes plataformas a la vez (medios BTL, Internet, Ipad, móviles, etc.)

Anteriormente en el contexto socioeducativo podíamos ver que era indispensable la presencialidad del sujeto. Hoy esa condición es cambiante y cada uno de los avances tecnológicos ofrecidos por las TIC beneficia la cultura, transferencia del conocimiento e intercambio de pensamientos o condiciones frente a un tema, lo que conlleva a la construcción de nuevos escenarios, en los que la relación del docente y del estudiante es totalmente diferente, con lo que se asumen diversas estrategias, beneficios y tecnologías puestas a su  disposición.

Tal como lo plantean López e Ibáñez[1], con la llegada de las nuevas tecnologías se pueden crear entornos de aprendizaje que faciliten a los usuarios la realización de la actividad formativa, independientemente del espacio y el tiempo en el cual se encuentren situados los protagonistas del proceso formativo. Y es que al aparecer en las nuevas modalidades de tutorización, se genera una cultura de la evaluación en la que no se desvirtúan las metodologías tradicionales, pero sí se imparten ritmos y métodos de trabajo diferentes  que permiten que quien recibe el conocimiento,  goce de mayor información, alternativas de aprendizaje diferentes y posturas de desiguales autores, que contribuyen a la construcción de su conocimiento.

El espacio y el tiempo son temas que se pueden discutir debido a los grandes cambios que se han presentado y el alcance logrado por el nativo digital, frente a esta situación. Anteriormente estos temas eran totalmente condicionados a la presencia y disposición del individuo: hoy  esto se ha transformado de tal forma que las universidades y algunos colegios, están migrando a adaptar a sus estudiantes a estas tecnologías y  metodologías que forman escenarios mucho más permisibles, accesibles e interesantes en la formación del saber.

De lo analógico a lo digital
“El mundo no es como antes” plantean los abuelos, recordando con nostalgia la pizarra y la tiza y los métodos nemotécnicos para grabarse las tablas de multiplicar. Hoy el proceso de aprendizaje se extiende al ciberespacio y como sugiere López e Ibáñez “Una gran minoría de la población del mundo vivirá en una especie de biosfera digital nacida de la simbiosis de lo artificial con lo natural, lo icónico con lo real, donde inexorablemente la gran mayoría de los ciudadanos deberá adaptarse a convivir en un ecosistema inundado y engendrado por artefactos tecnológicos”[2].

La construcción de espacios colaborativos en línea es otra de las características de la educación mediada por los entornos digitales. El asincronismo en los ambientes virtuales de aprendizaje, genera dinámicas diferentes en cada estudiante: el sujeto aborda el tema y genera progreso individual a su propia velocidad y de acuerdo con sus propias circunstancias. Hopenhayn[3] hace una reflexión interesante sobre cómo el mundo se ha revolucionado gracias a las nuevas formas de distribuir y acceder a la información, la incorporación del aprendizaje activo vs. la recepción pasiva, la cibercultura y la digitalización del ocio. Todo esto hace parte de un concepto moderno de apropiación de las TIC por parte del usuario y su relación con el entorno.

Sin embargo, hay una problemática latente en la actualidad que son las generaciones rezagadas de la información y del manejo de la tecnología,  las cuales aparte de carecer de habilidades técnicas, se les dificulta dejar atrás las metodologías que conocían para adquirir conocimiento. Por tal motivo, en el caso de Colombia, el gobierno nacional orienta planes estratégicos de mediano y largo plazo para la formación de ciudadanos en manejo de TIC en pro de disminuir la brecha digital. Tal es el caso de “Vive Digital[4]” el plan de tecnología liderado por el Ministerio de TIC, que busca que el país dé un salto tecnológico importante con la masificación de internet, para llegar a los lugares más apartados del territorio nacional.

Es importante mencionar que cuando hablamos del mejoramiento del contexto socioeducativo, nos referimos al abordaje de las problemáticas de la sociedad y de la cultura que se convierten en elementos indispensables para comprender la educación y la pedagogía en la historia presente y pasada en nuestro país. El propósito de este tipo de iniciativas gubernamentales, es aplicar las TIC para el reconocimiento de lo educativo y lo pedagógico a partir de las conexiones, relaciones e intercambios que hacen los ciudadanos en la construcción de la sociedad y la cultura, en diferentes espacios y tiempos.

Lo que nos espera: el egresado que demanda la nueva sociedad
Como bien lo plantea Cobo Romaní[5] la tendencia de contratación laboral en los próximos 10 años se enfocará en profesionales e-competentes con capacidades para la gestión del conocimiento y el aprovechamiento de las TIC en el manejo estratégico de la información. Y para ello las universidades deben empezar a prepararse para incluir en los programas académicos una nueva ruta o ciclo de profundización en competencias tecnológicas y digitales.

Los nuevos roles laborales que trae la sociedad del conocimiento demandará seres humanos ágiles, digitales, innovadores y comunicacionales, lo que se constituye en un reto para los centros de formación que deben iniciar por “arreglar la casa” revisando y alentando la formación de competencias e-learning en sus propios docentes.

Es evidente que tendrá mayor oportunidad, el egresado que posea estas habilidades requeridas en la formación de la fuerza laboral del siglo XXI. Sin embargo es importante preguntarnos ¿Qué pasará con los ciudadanos o comunidades marginales que no tienen acceso a las nuevas tecnologías?

A partir de ahí se pueden generar posturas encontradas y a la vez un debate sobre cómo se logra la interiorización del conocimiento, sin embargo consideramos que no podemos excluir a esta población, ni pensar apresuradamente en que no estarán aptos para el mercado laboral, pues como plantea Gilster[6] "la alfabetización digital tiene que ver con el dominio de las ideas, no de las teclas" y no podríamos afirmar que el trabajo en red se aprende únicamente trabajando con TIC.

Para finalizar hacemos énfasis en que  debemos romper el mito de que las nuevas plataformas de aprendizaje virtual van en contravía del legado histórico que nos ha dejado el libro. Por el contrario, se complementan y aportan recursos para la normatización de los procesos de conservación de la información y acceso al libre conocimiento, porque como lo plantea Hopenhayn “El estudio en red no aniquila a la enciclopedia sino que la hace accesible, amigable y adaptable a los gustos de los usuarios”[7]. Mientras se haga claridad en que de la fusión y adecuada utilización de los instrumentos y nuevas tecnologías de aprendizaje depende la calidad y cantidad del conocimiento que se adquiera, este tema no generará confrontaciones y por el contrario facilitará el acceso a la información y al conocimiento.


[1] López Meneses, E., & Esteban Ibáñez, M. (2008). La educación social y las nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación: nuevos espacios en la construcción e intervención socioeducativa. Revista Latinoamericana de Estudios Educativos (México), XXXVIII, 255-287.  Página 8.

[2] Ibídem. Pág.: 27.
[3]   Hopenhayn, Martín. Brechas de sentido: entre las TIC, la cultura y la educación. Revista Latinoamericana de Política, Economía y Sociedad: Perspectiva. Edición No. 5. Agosto de 2004.
[4] Ministerio de TIC. Consultado en http://vivedigital.gov.co/
[5] Cobo Romaní, Cristóbal. Artículo: "Nuevos Alfabetismos, viejos problemas: El nuevo mundo del trabajo y las asignaturas pendientes de la educación" publicado en la revista Razón y Palabra No. 73 agosto - octubre de 2010. www.razonypalabra.org.mx
[6] Gilster, Paul. Libro "Alfabetismo Digital" - 1997. Citado por Cobo Romaní en el artículo antes mencionado.
[7] Hopenhayn, Martín. Brechas de sentido: entre las TIC, la cultura y la educación. Revista Latinoamericana de Política, Economía y Sociedad: Perspectiva. Edición No. 5. Agosto de 2004. Pág.: 64.


[*]  Sandra Patricia Chica Bermúdez. Publicista de la Universidad de Bogotá Jorge Tadeo Lozano. Especialista en Gerencia de Mercadeo de la Universidad de Santander UDES. Actualmente es Docente Universitaria y Asesora Empresarial.

Carlos Fernando Valencia Peñuela. Comunicador Social de la Universidad del Valle, Especialista en Administración de la Universidad Icesi. Actualmente cursa segundo año de la Maestría en Comunicación Digital en la UPB Medellín.